Música con Tapas

Cuando se nos agotan las posibilidades de proponer experiencias para los niños, suelo recurrir a meternos a la cocina, a sacar las herramientas o a irnos a explorar en el campo o la calle porque ahí siempre nos han resultado buenas ideas.

Esta vez nos fuimos para la calle a “cazar tesoros” y lo que más encontramos fueron tapas metálicas. Hicimos inventario, lavamos lo que encontramos, y al ver tantas tapas recordé las panderetas, y emprendimos la nuestra.

Así como pensamos en qué hacer con los pedacitos de crayola que podrían parecer basura, me animé a lograr que mis hijos comprendan que esas tapas que la gente bota a la calle pueden transformarse en algo diferente.

Les comparto los pasos en los que hicimos este sonajero que podrá no ser el juguete preferido de mis hijos, pero hacerlo nos tomó varios ratos de varios fines de semana, y buscar maneras para usarlo nos sigue seduciendo.

  1. Recolecta: Buscar las tapas es una de las mejores partes del plan, y además nunca termina. Busca tapas en la calle, guarda las que aparezcan en tu casa (que ojalá provengan de una cerveza en alguna noche con tu pareja) y guárdalas porque sirven además para hacer llantas de carros o para inventar muchas otras ideas.
  1. Aplasta: Todas las tapas deben quedar planas y para eso necesitas un martillo y una superficie dura donde puedas martillar sin hacer daños. En este paso del proceso, nosotros hicimos mucha fuerza porque el hijo mayor quiso martillar todas las tapas, así que usamos dos martillos y nos dimos a la tarea de explicarle muy bien el manejo: “con una sola mano, deja la otra mano por fuera, un golpe a la vez” fueron algunas de mis frases para darle indicaciones. Confía en tu hijo que si él quiere intentarlo suele ser porque está listo para asumirlo.
  1. Perfora: Si en el paso anterior hice fuerza, en este punto ya estaba por explotar. Pues nuevamente, el hijo mayor muy empoderado de su labor, quería hacerlo solo. Debes usar un clavo grueso y martillar hasta abrir un orificio en cada tapa, ojalá centrado. Hubo un par de machucones y pudimos superarlos y seguir perforando.
  1. Ensarta: Consigue un alambre delgado que quepa por los orificios de las tapas y ensarta. En este paso pueden participar los más pequeños y aprovechamos para jugar a identificar colores, letras y marcas en las tapas. Una vez tengas el alambre con las tapas ensartadas podrás hacer un aro con el alambre, dejando espacio para futuras adiciones.
  1. Mueve: Amarra bien en el alambre de modo que no queden puntas peligrosas y, a disfrutar. Permite que los niños lo muevan para todos los lados e ingenien la manera de producir sonido con lo que antes era basura.

Yo, como he sido poco manual, me sorprendo cada vez más con mis dotes artísticas y creativas. Y cada que logramos culminar una experiencia en la que los cuatro disfrutamos y aprendemos, estiro nuca y me siento la mejor mamá, la más divertida, la más didáctica, la que responde a las expectativas de cuanta vecina y tía, pero en especial, una mamá con la que mis hijos tendrán muchos recuerdos.

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amosermama

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