Mi Maestría en Crianza

A sus dos meses de respirar en medio aéreo, Salomón tenía a una mamá de 29 años regresando a su cuidad natal después de haber vivido como Amelie Poulin en la capital del mundo. Comenzaba febrero de 2011.

Mamá que para la fecha había leído cómo educar bebés tranquilos y felices, la enciclopedia de la sociedad americana de pediatría, y todos los minuto a minuto existentes en la web. Afortunadamente viví mi primer embarazo, mi primer parto y mis primer mes como mamá en una ciudad lejana y llena de nieve que ningún familiar o amigo quiso visitar. También afortunadamente tuve una amiga que estaba conociendo la maternidad y los efectos secundarios de insomnio, pánico y trastorno obsesivo compulsivo. Cuando le conté sobre mis lecturas y todo lo experta que me sentía en el tema, me dijo lo que ahora le digo a cuanta gestante se atreve a preguntarme algo: “lea todo lo que pueda mijita, porque cuando nazca el niño, primero no va a volver a coger un libro y segundo, me va a invitar a una fogata con todos los libros de crianza que se leyó”

Yo que creía que iba muy bien entrenada porque ya había hecho talleres de disciplina positiva para padres sin siquiera tener un sujeto coleando por disciplinar. “Sabía” tanto del tema que creía tener claro cuáles serían las normas inquebrantables de mi familia y ya había elegido las batallas que daría en la crianza de mis hijos que aún no llegaban a este mundo. No aprendí la lección de esa sabia amiga y seguí leyendo y haciendo cursos de manera desaforada, pues yo ya era compulsiva desde antes de ser mamá.

Salomón no tenía 6 meses y recibía llamadas de amigas que querían consultarme sobre qué comprar para sus bebés, cómo quitar el hipo, y cómo lograr que durmieran la noche completa. Entendí que la maternidad me había traído dos regalos inesperados: conversar con otras mamás, y especular sobre posibles soluciones a nuestra demencia. Es probable que desde allí se estuviera gestando la idea de Amo Ser Mamá como lo que es hoy.

Hasta que le cogí el tiro a este cuento. Me di cuenta que es algo que siempre quise ser, que me parcha, que me conecta, que saca lo mejor de mí (sí, también lo peor). Y me sentía como en el cielo, dueña de la decisión de qué prepararle de comer al niño, hábil para inventarme juegos con él, con superación absoluta de temores a enfermedades y muerte súbita, dedicada y concentrada, logrando ser la súper mamá que me habían indicado, se debía ser.

Afortunada o desafortunadamente, Salomón fue un bebé como de libro. Ningún tema de salud diferente a gripas, dormía en su cuarto con algunas excepciones de mimos, comía relativamente balanceado, caminó cuando los rangos lo indicaban, dejó el pañal en dos fines de semana, y acataba la mayoría de las instrucciones. Gateó extraño (pues nunca apoyó las rodillas), pero se desplazaba con facilidad y eso no representó mayor signo de alarma.

Él fue mi maestría en crianza. Me enseñó que por más libros que te aprendas en el embarazo (que es como el pregrado) cada niño trae sus sorpresas en la vida real, y me demostró que por más empeliculada que esté la mamá, un bebé revuelca tanto la vida que en pocos meses, la madre se aferra al instinto y al amor desbordado para soltar los libros y las teorías.

Hoy a sus 6 años estoy convencida que nos faltan caminos más complejos por recorrer y que cada etapa trae consigo sus dramas, que mirar hacia atrás da risa por tanto reto innecesario que nos impusimos, y también da mucho orgullo de estar entregando lo mejor para que ese niño sonría cada mañana al vernos junto a él.

Me gradué con honores de mi maestría porque entendí que independientemente de lo que empaque en la pañalera o de las prácticas que me funcionen para el sueño o la alimentación, seré una mamá que cometa errores, que pida disculpas y que vuelva a coger las riendas para avanzar. Aprendí además que Salomón nada tiene que ver con mis sueños frustrados, que no habla como la lora de su mamá y que su manera de sentirse amado es directamente proporcional al tiempo que inviertas jugando con él.

Elegí los libros que protagonizarían la fogata y compré masmelos para burlarme de mí misma alrededor del fuego.

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amosermama

14 de comentarios

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  • No soy mamá, pero me encanta como escribes… y tienes toda la razón … para mi concepto cada niño que viene al mundo trae su propio manual. Gracias !

  • Excelente. Totalmente de acuerdo. Recuerdo a una persona que estudiaba pedagogía infantil sin hijos y quería dictarme cátedra de cómo debía educar a los míos. Se necesita vivirlo y cada mama sabrá cuál es la mejor manera de hacerlo. Que bien de forma consciente como tú lo estás haciendo! Gracias por compartirlo. Te felicito !

    • Clau! tú también nos inspiras a muchas para seguir recorriendo la maternidad con humildad y conectadas con los hijos antes que con los libros. Un Abrazo!

  • Que nota Caro, me encanta tu honestidad, el humor que tanto nos sirve para reírnos de nosotras mismas. También fui una mamá primeriza “nerd”, y mucho de lo que me sirvió con María del Mar no me ha funcionado con Julieta, nos reinventarnos en cada etapa y en cada circunstancia. El instinto es la naturaleza y es la más sabia.

    • Gracias por alentarme a seguir escribiendo como lo hago, a mí también me encanta pero tiene mucho más sentido cuando hay otras que se identifican y aprendemos juntas. De nada sirve ser nerd si creemos que con eso lo resolveremos todo! qué nota ver que en cada proceso, maduramos un poco y nos conectamos con lo fundamental. Un abrazo!

  • Amé este post! Es gracioso la superioridad con la que lee y planea uno la maternidad en el embarazo y la humildad con la finalmente la asume y la aprende; porque finalmente es igual a la vida, totalmente impredecible, dolorosa a veces y absolutamente hermosa y feliz otras.

    • Me alegra que te guste y que nos identifiquemos con que por más que leamos y planeemos, la maternidad es algo tan serio que se debe asumir desde lo más adentro de uno, con humildad y buena actitud. Un abrazo!

  • Me encantó, solo tengo un hijo pero sí que he aprendido que todos los niños son diferentes y que debo reinventarme cada día, tener paciencia pero sobre todo disfrutar

  • me encanta como escribes y lo que escribes soy mamá primeriza y aunque leí un montón de páginas web, con mi nenita he vivido Muchas cosas diferentes cada momento con ella es una experiencia diferente…..

  • me encanta como escribes y lo que escribes soy mamá primeriza y aunque leí un montón de páginas web, con mi nenita he vivido Muchas cosas diferentes cada momento con ella es unico…..

  • Siempre que te leo me haces lagrimear los ojos porque me rio y me da nostalgia recordar como llego todo esto de ser mama a mi vida! Gracias!!! :)

    • Es verdad, da nostalgia, risa, miedo cuando pensamos en lo que hemos recorrido. Pero al final, es muy satisfactorio ser mamá y poderlo compartir con otras mamás. Un abrazo!

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