Leer en la Casa Barrientos

Hay que recorrer con los hijos las calles de la ciudad, y conocer lo que pasa detrás de las fachadas.

Una casa de esas tradicionales del centro de Medellín, construida en 1870, ubicada sobre la Avenida La Playa, entre la Oriental y El Palo, es desde 2007 escenario de promoción de lectura. Se llama “Casa de la Lectura Infantil” y les confirmo que es un plan recomendado.

Fui con el hijo menor, a sus 20 meses, un viernes a las 10:00am, un poco a ciegas. Y pasamos casi tres horas detrás de la fachada emblemática que se convierte en paisaje para los transeúntes del centro de Medellín.

Ese concepto de biblioteca que se refiere a encontrarse con libros por azar, disfrutarlos unos momentos, enamorarse de unos, descartar otros, y querer llevarse a casa algunos más, es un concepto poco cultivado en nuestra cultura. Y vivirlo, de cara a la literatura infantil me pareció un buen ejercicio como mamá. En especial, me pareció un maravilloso escenario de ciudad, una apuesta desde lo público por fomentar la lectura desde la temprana infancia y una oferta con la que debemos comprometernos las mamás, a las que tanto nos interesa que los niños crezcan en medio de las letras, y las que tanto nos quejamos de la escasez de posibilidades de entretenimiento familiar.

La Casa Barrientos abre sus salas de lectura para niños y jóvenes, durante la semana de 8:00am a 8:00pm, sábados de 9:00am a 6:00pm y domingos o festivos de 11:00am a 5:00pm. Hay hora del cuento los sábados y ludoteka operada por Inder y las salas de lectura, tanto de bebés como de jóvenes son acogedores espacios de ocio y reflexión.

De mi visita con lo que en inglés llamarían un “toddler” (cuya traducción para google es “niñito” pero cuyo significado se refiere más a un infante caminador en etapa preverbal) tengo las siguientes recomendaciones:

  1. Sin afán: Una mamá del común dice “voy a la biblioteca infantil” y piensa en hacer lista de los mejores y los peores libros para la edad de su hijo, los que seguramente comprará, los que denunciará como nocivos para la salud de los infantes y los que pedirá en futuras navidades. Y esa misma mamá, cree que va a lograr sus listados en cuestión de una hora o dos, que es lo que probablemente le dure la pila a un niño en un salón lleno de libros. Le recomiendo que vaya al ritmo de su hijo y deje el ritmo propio en la puerta, de lo contrario se va a frustrar. Al hijo menor, le pareció un excelente programa sentarse en una banca justo antes de entrar a la sala que yo me derretía por escrutar. Y ahí comió su media mañana para después preferir recorrer el corredor con baldosas de mosaico (novedad para él) y saltar con ganas de echarse en una pileta con agua que decía ser fuente. Finalmente entramos a la bebeteca y pasamos una hora y media de exploración de libros y del espacio que además tiene muchos cojines, un túnel, y una señora muy indicada para su labor de bibliotecaria.
  2. Alimentación: Dice el adagio popular que “el que come tierra, que cargue su terruño” y yo creo que las mamás deberíamos ser más conscientes de mantener alimentos y bebidas que le gusten al niño y que no entren en conflicto con nuestros intereses alimentarios para ellos. En la Casa Barrientos, como en la mayoría de las bibliotecas no hay tienda ni restaurante, así que traiga lo necesario para que a su hijo no lo ataque la fatiga y sepa que se debe comer fuera de las salas, por si no lo intuía.                               casa-lectura-infantil-medellin-ninos-planes-biblioteca
  3. Las prioridades son del niño: En una “bebeteca” es una biblioteca con libros dirigidos a la primera infancia. Así que si usted espera encontrarse con publicaciones sobre el código civil español, vaya en otro momento a la sección jurídica de una biblioteca. Busque a su niño interior, si es que hay cómo rescatarlo, o póngase en los zapatos de su hijo de 20 meses frente a una oferta gigante de libros con cubiertas atractivas o tesoros por descubrir detrás de malas estrategias comerciales. El interés es saltón, no porque su hijo tenga déficit de atención, sino porque hay mucho que abarcar, porque hay un perro en otra carátula que es más llamativo que El Principito que usted quisiera que su hijo recitara de principio a fin apenas pudiera hablar. Así, que si no logró sacar a su niño interno a flote y comenzó a abrir unos y otros libros con la curiosidad de encontrar cualquier cosa, mejor siga el instinto y las prioridades de su pequeño hijo, recuerde que en principio fue por él que vinieron a este lugar.
  1. Investigación previa: Consultar la página del lugar al que vamos con los niños nos sirve para anticipar situaciones que cada mamá reconoce de sus hijos y los entornos a los que los llevamos. Horarios, actividades y programación en general para no llegar justo cuando se acabó la hora del cuento.
  2. Observar: Estos planes que yo llamo “de ciudad” porque implican salir de mi perímetro de confort, son ideales para conocerme como mamá y para conocer a mis hijos. Yo creí que iba a guiar la visita de mi hijo menor por un escenario nuevo para él, que iba a estar pegado de mis piernas buscando que lo cargara, y me encontré siguiéndolo por corredores, explorando a su manera el espacio, y eligiendo libros que yo nunca habría abierto para él. Así es que hay que generar oportunidades para dejarse sorprender por los lugares de la ciudad, y en especial por los hijos.

El centro comercial que queda en mi barrio es una alternativa igualmente viable para disfrutarme como mamá y conocer a los hijos. Pero valoro la visión que le damos a los niños cuando les mostramos que las fronteras de la ciudad se corren cada vez más, y que podemos sentirnos seguros, e identificarnos como parte de este todo por fuera de la heladería más cercana y las zonas de jueguitos a las que normalmente recurrimos.

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