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¿Cómo aprenden tus hijos?
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Hablando con Ellos
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Pregunta Efectiva
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Buenos Propósitos
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Las paredes oyen
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Define Prioridades
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Tengo una idea

¿Cómo aprenden tus hijos?

Sabido es que el aprendizaje depende de lo que captamos de la realidad a través de los sentidos. La mayoría de nosotros, de manera inconsciente, usa más un sentido que otro para absorber información del entorno. Algunos usan más el sistema visual y recuerdan lo que ven, los que usan más el sistema auditivo recuerdan lo que dice la gente, y los que usan más el sistema kinestésico graban sus recuerdos a partir de lo que experimentan a través del olfato, el gusto y el tacto.

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Hablando con Ellos

Está demostrado científicamente que las diferencias hormonales inciden en el desarrollo del cerebro desde el vientre materno. De ahí que hombres y mujeres tengamos diferencias neurológicas y estructurales. Claro que somos diferentes. En las expectativas y propósitos de vida, en las formas de relacionarnos, en las maneras de asumir y resolver los conflictos, en las prioridades y los sistemas que nos rigen. Pero no voy a hablarles sobre las posibles diferencias en las maneras de ser y vivir que tenemos hombres y mujeres de cuenta del género con el que nacimos.

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Pregunta Efectiva

Cuando un niño hace algo que consideramos indebido, la pregunta suele ser “¿Por qué motilas tus muñecas?” o “¿Por qué le pegas a tu hermanito?” y piénselo nuevamente, cuáles podrían ser las respuestas a esas preguntas: “Porque se ven mejor sin pelo” “Porque no me entregó el juguete”  o “Porque quise”, en el mejor de los casos. Por qué es una pregunta por los motivos, por las razones, por los argumentos y muchas veces los porqués de los niños son impulsos o reacciones. Entonces cuando les preguntamos el porqué, por lo general los incomodamos y nos incomodamos más nosotros con sus respuestas que suelen llevar a una interminable cantaleta sobre lo que está bien y sobre lo que está mal.

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Buenos Propósitos

Cuando nos hacemos conscientes de que se termina un año solemos preguntarnos qué fue lo mejor, lo bueno, lo no tan bueno y lo malo del año que se va. Y evaluamos y juzgamos, y recapitulamos y aprendemos. Por eso me gusta esta parte del año, es como el resumen. Pero lo que más me gusta de esta parte del año es esa de las listas de cosas por hacer, los propósitos y las promesas que, dentro de un año podrán estar olvidadas, pero por estos días están llenas de sentido.

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Las paredes oyen

Creo que con lo que decimos no describimos la realidad sino que la creamos.  Por lo general las mamás, por aquello de ser mujeres, exageramos al hablar. Decimos “es tan necio”  cuando por efecto de nuestro cansancio percibimos una o dos pataletas como una constante. A veces las mamás somos pesimistas y “te vas a caer” es una de las frases frecuentes en el parque. Otras veces nos ponemos fatalistas en el lenguaje y decimos “no sé qué más hacer para que me obedezca”, como si en realidad hubiéramos agotado toda posibilidad y herramienta, o como si estuviéramos presenciando el fin del mundo.

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Define Prioridades

Algunos de los consejos que he leído en libros de puericultura, crianza y educación están relacionados con la palabra elegir. Elegir cesárea o parto natural, lactancia, extracción o fórmula, qué cantidad de ropa comprar, cuándo permitir que el bebé duerma en su cuarto, a qué edad comenzar alimentación complementaria,  elegir pediatra, bioenergético y brujo de cabecera, qué tipo de leche, alimentos licuados o enteros, pañales y demás productos; elegir colegio , elegir castigos y premios, qué palabras eliminar del vocabulario y formas de acompañar, y hasta  en otras dimensiones, elegirlos a ellos como hijos.

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Tengo una idea

Cuando uno llega a cualquier casa de visita suelen preguntar “¿No querés un tintico?”  o cuando estás definiendo un plan con amigas se suele escuchar “¿Porqué no vamos a comer?” y es que parece que aprendimos a hablar en negativo. Acostumbrados a anteponer la palabra “no” a toda idea, propuesta, pregunta o afirmación, ignoramos que tal vez el cerebro capta de una manera diferente esa expresión. Expertos en Programación Neurolingüística afirman que cuando decimos “NO corras” el cerebro anula la palabra NO y sólo capta la acción en positivo.  Esa podría ser una de las razones por las cuales nuestros hijos desobedecen a nuestros llamados en algunas ocasiones.

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